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martes, 15 de marzo de 2011

HADEWIJCH

Abrumada por la fe ciega y el fervor de la joven novicia Hadewijch, la madre superiora la manda fuera del convento. Hadewijch vuelve a ser Céline, de 20 años, hija de un diplomático. Su apasionado amor a Dios, su rabia interior y su encuentro con Yassine y Nassir la conducen por caminos peligrosos.

MI OPI: Hadewijch trata de ser imparcial a la hora de exponer su tesis sobre las creencias personales enfrentadas a la modernidad, aunque su supuesta renuncia ideológica sirve para que los espectadores saquemos nuestras propias conclusiones. Lejos de ejemplificar un amor incondicional, la inmensa mayoría de nosotros solo vemos en Céline a una chica con serios problemas psicológicos que utiliza la religión para reclamar la atención de unos padres siempre ausentes. No deja de ser esclarecedor que ese acto de rebeldía lo protagonice la hija del representante de un Estado que abraza la laicidad como uno de sus valores fundamentales. No se queda ahí la cosa porque presa de su locura, Céline decide convertirse en mártir a toda costa. Julie Sokolwski, no aporta mucho a la interpretación, aunque con semejante guión es complicado...

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