
MI OPI: La narración se desarrolla con gracia, ironía y ternura, mientras el espectador es testigo de la antipatía que los checos sienten por los rusos, de la ostentosa presencia militar rusa en las calles de Praga y de las acciones de protesta que se suceden hasta la caída del régimen en 1990. La interpretación del niño rebosa simpatía y una naturalidad entrañable. La bonita historia que cuenta la película se complementa con la visión de una Praga monumental y espléndida, rodeada de paisajes idílicos. A ello se añade una banda sonora magnífica que recoge numerosos fragmentos de Dvorak, uno de Mendelshonn y reserva para el final una pieza de Smetana. A destacar la secuencia en la que el niño se pierde en el metro, mientras Frantisek lo busca con desesperación. Pintoresca, emotiva, delicada, divertida y... RECOMENDABLE!!
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